Haz que tu dinero trabaje para ti. La magia del interés compuesto.

Todo el mundo desea alcanzar su libertad financiera, pero ¿es realmente un objetivo posible?, ¿realmente podemos llegar a tener un colchón de ahorros e inversiones que nos permita no depender de un salario?. Todo el mundo desea alcanzar su libertad financiera, pero ¿es realmente un objetivo posible?, ¿realmente podemos llegar a tener un colchón de ahorros e inversiones que nos permita no depender de un salario?

Aunque dependa de aspectos como nuestra capacidad de ingresos y ahorros, no cabe duda que no se trata de un sueño imposible.

Incluso, si no se llegase a conseguir, el intento nos permitiría al menos disfrutar de una vida más sencilla, con mejor poder adquisitivo a la hora de jubilarnos, permitirnos la compra de una vivienda sin tener que pagar una hipoteca durante años, o simplemente conseguir tener más tiempo para nosotros y nuestro entorno.

El primer paso que tendríamos que dar sería hacer una planificación financiera. Para ello sería necesario analizar nuestros ingresos y gastos, y ver cuánto podríamos ahorrar cada cierto tiempo con algo de disciplina.

Tenemos que pensar cómo podríamos aumentar nuestros ingresos. Es posible que quizás no lo lleguemos a conseguir, pero si no lo intentamos nunca podremos saber si lo hubiéramos conseguido.

Después de analizar nuestra capacidad de ahorro, deberíamos comprobar si podemos evitar gastos innecesarios sin perder calidad de vida, obtener descuentos en facturas, reducir gastos en ocio, optimizar la lista de la compra o renegociar créditos entre otros.

Una vez hecho esto, toca pensar de qué manera podemos hacer crecer nuestros ahorros. Es decir,  pensar de qué modo podemos hacer que nuestro dinero trabaje para nosotros, convirtiéndolo en un activo que nos permita ganar a su vez más dinero, aumentando así nuestros ingresos y en consecuencia, nuestro capital.

Para ello debemos estudiar qué tipo de inversión nos conviene más, y cómo podemos sacar la mayor rentabilidad para nuestros ahorros.

Aquí es donde entra en juego la magia del interés compuesto.

A continuación os mostramos algunos ejemplos de cómo pueden llegar a crecer nuestros ahorros a largo plazo, con una inversión de 100, 300 y 500 euros con distintas rentabilidades.

Supongamos que podemos ahorrar  100 euros al mes y conseguir una rentabilidad del 5% anual:

AÑOS AHORROS
5 6.704€
10 15.187€
20 39.831€
30 79.974€

Este sería el ejemplo de las cantidades ahorradas con 100 euros al mes si consiguiéramos una rentabilidad del 10% anual:

AÑOS AHORROS
5 7.502€
10 19.408€
20 69.464€
30 199.296€

Este sería el ejemplo de las cantidades ahorradas con 100 euros al mes si consiguiéramos una rentabilidad del 20% anual:

AÑOS AHORROS
5 9.428€
10 32.389€
20 231.693€
30 1.465.733€

Ahora veamos otros ejemplos. Ahora ahorraríamos entre 300 y 500 euros al mes con rentabilidades del 5%, 10% y 20%.

Si ahorramos 300 euros mensuales con un 5% de rentabilidad:

AÑOS AHORROS
5 20.111€
10 45.560€
20 119.492€
30 239.921€

Si ahorramos 300 euros mensuales con un 10% de rentabilidad:

AÑOS AHORROS
5 22.505€
10 58.224€
20 208.392€
30 597.889€

Si ahorramos 300 euros mensuales con un 20% de rentabilidad:

AÑOS AHORROS
5 28.283€
10 97.166€
20 695.079€
30 4.397.199€

Si ahorramos 500 euros mensuales con un 5% de rentabilidad:

AÑOS AHORROS
5 33.518€
10 75.933€
20 199.154€
30 399.868€

Si ahorramos 500 euros mensuales con un 10% de rentabilidad:

AÑOS AHORROS
5 37.509€
10 97.039€
20 347.320€
30 996.482€

Si ahorramos 500 euros mensuales con un 20% de rentabilidad:

AÑOS AHORROS
5 47.138€
10 161.944€
20 1.158.466€
30 7.328.666€

Impresionante, ¿verdad?

Si lo prefieres puedes realizar tu propia simulación consultando la calculadora de interés compuesto, a través de la cuál podrás consultar a cuánto ascendería tu capacidad de ahorro a modo de ejemplo.

Podemos coger cualquier opción como referencia, sin olvidar que la capacidad de ahorro raramente se mantiene en el tiempo de manera lineal.

Y es que aunque en el terreno laboral consigamos aumentar nuestros ingresos, es más que probable que tengamos que afrontar gastos imprevistos que alterarán nuestra capacidad de ahorro.

En cualquier caso, los ejemplos anteriores sirven para hacernos a la idea de que si empezamos a trabajar y recibir un salario desde jóvenes, con disciplina y esfuerzo podemos conseguir una cantidad importante que podremos destinar como entrada de una vivienda por ejemplo.

Si empezamos a ahorrar siendo más mayores, podremos conseguir retirarnos antes de la edad normal de jubilación, o vivirla en mejores condiciones.

Todo esto está muy bien, pero ¿Cómo puedo conseguir rentabilizar al máximo mis ahorros?

Existen varias opciones según las circunstancias de cada cual. Si no tienes tiempo, o sencillamente no quieres molestarte en analizar y seguir tus inversiones, puedes contratar un roboadvisor y realizar aportaciones periódicas.

Este tipo de inversión, o gestión pasiva, es una buena y muy barata alternativa hoy en día. De esta manera no necesitarás tener que seguir a las compañías, tendencias y demás. No tendrás que preocuparte por nada, y todo a un precio muy reducido.

La otra opción, mucho más laboriosa, pasa por aprender a invertir. Los retornos en la renta variable pueden ser muy sustanciosos, pero será necesario que te formes y aprendas. Hay muchas maneras de invertir: trading a corto plazo, inversiones en compañías a largo plazo, por dividendo, en pequeñas compañías (small cap), con ETFs, etc.
Aprende, busca cuál es el estilo de inversión que mejor va contigo, y aprovéchate del interés compuesto para mejorar tu calidad de vida y tener más tiempo para disfrutar junto a los tuyos.

No lo olvides, cuanto antes empieces, antes llegarás.

Deja un comentario

Aviso Legal y cookies